Venid, agrupemos
nuestras manos sobre el mar.
Venid, abracemos
la sonrisa de la paz.
Venid, encendamos
este fuego, este hogar.
Venid, repartamos
esta fuerza, este pan.
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Venid, acerquemos
la mirada a este altar.
Venid, no dejemos
nuestras vidas al azar.
Y si el llanto alguna vez visita
a nuestros corazones,
que haya mil razones
de esta luz infinita
que rompe los temores,
que apaga los ardores
y nuestras penas quita.
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